
Hoy, camino a la universidad vi algo que ya se ha vuelto natural gracias a las infinitas obras del Metropolitano. Y es que el tráfico se ha generalizado en toda Lima y no necesariamente en horas puntas.
Uno puede “gozar de un descansito borrando la raya” al volante por hasta 10 minutos en las principales vías de la ciudad, pero el mayor problema no es ése sino el que paso a narrar.
Me encontraba hoy, aproximadamente a las 2 pm en la avenida colonial camino a mi universidad en el cruce con el jirón cuyo nombre desconozco donde hay una tienda de
autos Fiat y Mazda.
La colonial se encontraba obstruida por una cola de taxis y autos particulares que cruzaban rumbo a las Malvinas. El hecho es que había espacio para formar otra cola al lado derecho del cruce rumbo a Malvinas y el chofér de la combi en la que me encontraba amablemente (algo inusual) le dijo al taxista que le impedía el paso lo siguiente:
-¡Ya pue’ comparito!, ¡ábrete a la derecha para poder pasar por favor!
A lo que el taxista respondió:
-¡Ábrete tú nomas!
Ante la presión de conductores de los carriles contiguos el taxista accedió a regañadientes, pero rápidamente el auto ubicado atrás de él ocupó su lugar sin importarle el diálogo que escuchó.
El paso se pudo abrir luego de que 7 autos más hicieron lo suyo, y no por cortesía de los mismos, sino que los combi-guerreros de colonial lograron abrirse paso “metiendo punta”.
Para terminar la historia, una cuadra arriba un noble policía se encontraba poniendo papeletas animosamente, a lo que el chofer de la combi comentó:
-¡Para eso sí carajo!, ¡ven que abajo está hecho una mierda y sin embargo siguen sacando su cutra!
Creo que los implicados en esta historia no diferiríamos en la posición del célebre chofer, pero el tema es otro; ¿por qué teniendo las posibilidades de ayudar a la solución de un problema simplemente no lo hacemos?
La respuesta va en el sentido de que todos en esta apacible ciudad hemos sido víctimas alguna vez de una cerrada al paso, una insistente tocada de claxon ó ¿por qué no? una mentadita de madre con ajos y cebollas.
Si los peruanos tenemos el ímpetu revanchista en la vida cotidiana, evitando siempre de pasar por “huevones” frente al resto, estamos en nuestro derecho; pero no pisando al resto.
Un consejo de mi abuelo, cuasi padre, que se recupera de un infarto es:
Los favores se hacen sin esperar algo a cambio, y aquellos que los hacen para sacar provecho posterior “son unos concha de su madres”; mejor que sigan sin joder a nadie.
Para terminar querido (a) lector, el consejo del soliloquio que amablemente han leído es que al inicio de tu aporte por la mejora del país posiblemente no encuentres ni siquiera un aplauso, pero al menos el receptor de ese gesto (por más distraído(a) que esté) generará otro favor casi incoscientemente; y así, en un día en el que esperemos aún exista el agua y los nevados, las cosas se pondrán mejor.
Enmascarandote
Hace 7 horas


jaja me vas a dcir d congestión vehicular...estuve un mes investigando sobre como se genera y terminé escribiendo tres articulos, y dos cronicas sobre las obras d infraestructura y la congestión vehicular...
ResponderSuprimirCreo q todo eso nos complica la vida... Si todos ayudaramos en algo creo q no seríamos más el mismo país jaja... kiza estaríamos en un nivel de "país desarrollado" es cuestion d poner d nuestra parte!
Whatever! dicen q el cambio nace d uno mismo jaja asi q hay q empezar x nosotros! ...cdt ablaos suerte with your first blog! :) Orwa